El origen del Club de Golf Castellterçol se remonta a los años 86/87, a raíz de la firme convicción de un grupo de jóvenes del pueblo, aficionados al golf, que consideran que la práctica de este deporte no se puede limitar exclusivamente a las personas con un nivel económico alto  Efectivamente, en los años 80 el número de campos de golf en Cataluña es muy reducido y las condiciones para acceder son inasequibles para la mayoría de las economías.

El grupo de amigos se propone el objetivo de construir, en el mismo pueblo, un campo de golf popular, de ambiente familiar y accesible a todas las personas interesadas en la práctica de este deporte. El campo que tenemos hoy en Castellterçol es el resultado de aquella idea utópica de los promotores y del esfuerzo comunitario de muchos socios durante los últimos 20 años. El proyecto inicial recibe constantemente el apoyo de otras personas del pueblo, de los que tienen la segunda residencia y de aficionados de otros municipios, que dedican muchas horas de su tiempo libre para conseguir que un sueño se convierta en realidad. Los primeros golpes a una bola de golf, con un solo hierro y el putter, se dan en 1986 en el campo de fútbol del pueblo. Poco después se alquilan un par de campos de cultivo en el Mas Les Comes en los que se construyen los primeros cinco hoyos. Después de alisar el terreno y sacar las piedras para preparar las calles, se condicionan los greens que, inicialmente, son de arena. En 1988, el Club sólo tiene 17 socios, que se mantienen fieles a la idea inicial de conseguir un campo de golf popular, ecológico, respetuoso con el entorno natural y económicamente sostenible, sin necesidad de caer en ninguna tentación especulativa. La evolución en los últimos 20 años se puede considerar espectacular y las diferentes juntas directivas del Club mantienen con escrupulosa fidelidad la filosofía de los fundadores. Se alquilan nuevos terrenos y el campo se amplía con cuatro agujeros más hasta conseguir nuevo, con unos recorridos muy variados y con diferentes niveles de dificultad Cabe señalar que en la construcción del campo no es tal ni un solo árbol, se respeta la orografía del terreno y se mantiene, tanto en los recorridos de las calles como en los alrededores, la flora autóctona. Únicamente los greens son de césped especial y es la única zona que se riega por garantizar una buena calidad durante todo el año. El campo de golf está situado en medio de la naturaleza, los caminos son los propios de un terreno agrícola, sin asfaltar ni cimentar y no se ha construido ningún tipo de vivienda alrededor. Únicamente hay una pequeña casa club de madera y una edificación para guardar la maquinaria de mantenimiento.


Consideramos un deber moral destacar que el campo de golf sigue progresando gracias al esfuerzo personal de los socios que colaboran en diferentes tareas para mejorar las instalaciones. La casa club, la zona de jardín cerca de la entrada al campo, los bancos de piedra en cada agujero, las estacas de señalización, rótulos distribuidos partes y muchos otros pequeños detalles son fruto del constante afán de mejora. De ahí que los socios valoramos y estimamos el campo que tenemos, aceptamos las limitaciones y minimizamos las deficiencias existentes. Todos coincidimos en que este campo es un fenómeno único y excepcional en nuestro país. Completamos esta introducción histórica con algunos datos significativos de la situación del Club y del campo: El número de socios pasa de los 17 socios del año 1988, a 227 (168 titulares y 59 bis) al finalizar el año 2005. En 1991 la Federación Catalana de Golf aprueba los estatutos del Club y la admite como socio de pleno derecho, calificándolo como campo rústico. La Real Federación Española de Golf, homologa el campo y lo identifica con los siguientes datos:   Club de golf Castellterçol Recorrido de nueve hoyos en el Mas Las comas Recorrido amarillas: 2.067 metros. Par 33. Dos vueltas: par 66, SSS 62 Recorrido rojas: 1.739 maestros. Par 33. Dos vueltas: par 66, SSS 61 Para comprender mejor los orígenes y la ideología que impulsa nuestro Club, os invitamos a leer los dos artículos adjuntos, escritos en memoria de Sebastián Soler, socio de honor, núm. 1 del Club que fue el impulsor y el alma del proyecto inicial, pero que desgraciadamente nos dejó hace exactamente un año, después de luchar con la entereza que le caracterizaba contra una grave enfermedad que no pudo vencer.